Valentina Tereshkova, una gaviota en el espacio

Corrían los tiempos de la Guerra Fría; soviéticos y americanos se disputaban la tierra y sus alrededores. Los “rojos” querían ser los primeros en todo y si no podían, querían superar a los Estados Unidos en cualquier cosa que Washington hubiera hecho. 

Esta fue una de las razones por las que el gobierno soviético decidió iniciar la selección de mujeres para enviar a la primera cosmonauta al espacio. Con ello comenzó la aventura del empoderamiento femenino en las estrellas. 

Una textilera en paracaídas 

Valentina Tereshkova nació el 6 de marzo del año 1937 en una pequeña aldea en el centro de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Se apasionó por el paracaidismo entrenándose en el Aeroclub local. Siendo aún trabajadora textil, una joven Valentina de 22 años tuvo su primer salto un 21 de mayo de 1959. 

Después de la exitosa misión de Yuri Gagarin en el programa Vostok en 1961, Serguéi Koroliov, ingeniero en el área de cohetes, tuvo la idea de emprender un viaje piloteado por una mujer. El 16 de febrero de 1962, Valentina fue seleccionada para unirse al cuerpo femenino de cosmonautas junto con otras cuatro chicas.  

El entrenamiento de la soviética incluyó vuelos de ingravidez, pruebas de aislamiento, pruebas en el centrifugador, teoría de cohetes, naves espaciales de ingeniería, 120 saltos en paracaídas y formación para pilotar aviones de combate. 
 
Después del riguroso entrenamiento, Tereshkova fue seleccionada para la misión Vostok 6. 
 
 
El despegue de una gaviota al espacio 

Así fue como un 16 de junio de 1963, el Vostok 6 con Valentina Tereshkova como única tripulante, fue lanzado al espacio. La señal de llamada del vuelo fue Chaika, que en ruso significa gaviota.  

A pesar de que tuvo fuerte malestares físicos y náuseas, la astronauta llevó a cabo con éxito su misión y en un solo vuelo registró un récord de más tiempo en órbita que no se había hecho hasta esa fecha. Además, Tereshkova mantuvo el cuaderno de bitácora y tomó fotos del horizonte que fueron útiles para identificar capas de aerosol en la atmósfera. 

70 horas de vuelo y 48 vueltas a la tierra después, Valentina aterrizó en Karaganda (Kazajistán) el 19 de junio de 1963, tras saltar en paracaídas a seis mil metros de altura. 

Esta Chaika tenía tan solo 26 años y se convirtió en la primera mujer en visitar el espacio exterior. Desde entonces, es una leyenda en un mundo cósmico lleno de hombres. 

Insertando imagen...
Foto: Cordon Press  Valentina Tereshkova como única representación femenina.

Después del vuelo de Tereshkova 

Después del despegue estudió licenciatura, maestría y doctorado en ingeniería y se dedicó a armar naves espaciales. Posteriormente, Valentina decidió tomar un rumbo político en su carrera: obtuvo un puesto en el parlamento ruso y luchó por los derechos de las mujeres; en su momento, algunos quisieron minimizar sus logros.  
 
Tuvo su primera hija el 8 de junio de 1964 con el cosmonauta Adrián Nikoláyev. 
 

En 2007 fue invitada a la residencia del entonces primer ministro Vladimir Putin en Novo-Ogaryovo para la celebración de su 70 aniversario. En esa reunión, la cosmonauta expresó su deseo de poder volar al planeta Marte, incluso si solo era un viaje de ida.  
 
Actualmente Tereshkova tiene el rango de General de División de la Fuerza Aérea; sigue siendo considerada como una heroína en la Rusia post-soviética y forma parte del Consejo Mundial de la Paz. 
 

Valetina Tereshkova en uno de sus artículos más conocidos, “mujeres en el espacio” de 1970, expresa su punto de vista sobre las mujeres en el mundo de la ciencia: “Creo que una mujer siempre debe seguir siendo mujer y nada femenino debe ser ajeno a ella. Al mismo tiempo, creo firmemente que ningún trabajo realizado por una mujer en el campo de la ciencia o la cultura o cualquier otro, por vigoroso o exigente que sea, puede entrar en conflicto con su antigua ‘misión maravillosa’: amar, ser amado y con su anhelo por la felicidad de la maternidad. Al contrario, estos dos aspectos de su vida pueden complementarse perfectamente “. 

Una mujer puede hacer lo que quiera sin perder su feminidad y nada ni nadie puede hacerle pensar lo contrario mientras ella decida ese camino. Valentina fue y es una inspiración para las mujeres que quieren ser astronautas o incursionar en un “cosmos de hombres”. 

Actualmente, sólo 12% de los viajes al espacio han estado protagonizados por mujeres. Si Valentina Tereshkova no hubiera viajado al espacio en 1963, ese porcentaje incluso fuera menor. Le agradecemos grandemente por abrir esa gran puerta y esperamos que logre cumplir su sueño de viajar al espacio de nuevo.  

¡Nos vemos en Marte, Valentina! 😉